Y... ¿donde está el señor?

El señor lleva más de 35 años trabajando allí, cada mañana le veo sentarse en su silla vintage a solearse, con el sol urbano caliente e insoportable, ese día llovió, y el señor no se sentó… todavía no se ha vuelto a sentar, ¿que paso con el señor?, la silla sigue allí inamovible e inmutable, solo grita a todos lo sola que se quedó y nadie se ha dado cuenta.

Comentarios

Son increíbles los estragos de la ausencia. Es increíble cómo se puede extrañar a un desconocido, pues ellos con su sola presencia llenan nuestra vida de detalles, incluso sin que nos percatemos concientemente de ellos.

Salud,

Mo