viernes, octubre 02, 2009

Atmosfera Viral o Caldo de cultivo en pleno metro

En estos días por motivos de la típica urgencia que se vive en Caracas, tuve la necesidad de montarme en el metro desde Sabana Grande hacia mi casa. Cual no sería mi sorpresa que luego de esperar que pasaran varias veces los trenes, a ver si tenía la suerte de tomar uno que no estuviese tan abarrotado, cosa que no fue posible, así que viendo mi reloj, tome entonces el próximo que vino, me monté en un vagón y no tenía aire, el golpe de hedor fue tremendo por lo que salí apurada a cambiarme a otro que tampoco tenía, quedé atrapada allí, pues cerraron la puerta y el tren arrancó. Ahí me quedé, atrapada entre olores, fétidos, repugnantes, entre perfumes baratos y sudores no secados, pieles curtidas de no bañarse, y aromas de tierra y barro mezclados con aguas negras, un olor nauseabundo. Pero eso no es lo más grave, lo realmente patético es el hecho de en estos tiempos de virus mortales, muy fácil de contagiar, que no avisen a la colectividad el contratiempo de no tener aire acondicionado, así uno podrá decidir si meterse en ese caldo de cultivo cuya temperatura es perfecta para el contagio de cualquier enfermedad, o irte en bus o carrito, taxi como sea. Confieso que el terror se apoderó de mí, me dio miedo, pavor, y quedé impactada al ver, que aquí en Venezuela anda paseando el virus de fiebre A-H1N1 por doquier, el que ya ha cobrado vidas, y no vi ni un tapa boca en la vía, ni una autoridad pendiente, creo que ni piensan en ello, están más pendiente de lo que digan los estudiantes que la efectividad de su gestión. Definitivamente todos, absolutamente todos, incluyéndome a mí, somos unos irresponsables, ya metí mi tapa bocas en la cartera. Uno no sabe ni en donde ni cuando en estos espacios de esta colapsada ciudad viene uno a parar. Y mientras tanto, los de una acera y los de la otra mi recomdación: para irse en metro lleva el tapa boca.