jueves, junio 21, 2012

Desvelos y Devociones: Un retrato del periodismo narrativo venezolano




Cada año la empresa Bigott desarrolla un encuentro con casi una veintena de periodistas que cubren distintas fuentes en diversas regiones del país.
Un  intenso trabajo de 5 días queda plasmado en las páginas de un libro llamado Desvelos y devociones. Este  encuentro con la investigación y el periodismo narrativo llegó en 2012 a su séptima edición, liderado por dos comunicadores de amplia trayectoria, Alfredo Meza y Albor Rodríguez.

Cuatro de la tarde una hora “interesante” para una sala de redacción. Además del tecleo de las computadoras y el sonido del teléfono, está el murmullo de los periodistas dando forma a las notas del impreso de mañana o de la edición digital que están por publicar. Desde el año 2005, Bigott recrea esta etapa del día en 20 comunicadores, quienes a través de la guiatura de Alfredo Meza y Albor Rodríguez desarrollan la cobertura de un tema, pero esta vez tomando las herramientas del periodismo narrativo, en especial la crónica, para generar historias que se plasman en la obra Desvelos y Devociones.

En la edición de 2011 Adriana Ortiz, Alirio Leal, Ana Briceño, Angela Rodríguez, Arnaldo Valero, César Noriega, Dairily Atagua, Elvira Villasmil, Elvis Rodríguez, Francisco Briceño. JJ Peña, Jescenia Dovale, Jessica Carrillo. Loys Leso, Pedro Túa, Víctor Sánchez y Militza Zupán participan en esta obra que acaba de ser presentada por la experimentada periodista venezolana Marianella Balbi.

Según Balbi el libro revela “la sensibilidad de sus autores por convertirse en los amplificadores de esas voces que claman ser escuchados por el poder”. Los
protagonistas de cada página de Desvelos y Devociones son voces anónimas, como la de un damnificado caraqueño, o unos pescadores atribulados por una nueva ley, niños curados en el Cardiológico de Montalbán o la de Agustín Blanco Muñoz, personajes cotidianos que viven intensas y en la mayoría dolorosas experiencias. Historias que hemos leído en prensa pero nunca desde un enfoque en el que el uso de la narración y la descripción son las protagonistas.

Para Bigott este reconocimiento solamente busca contribuir a que el periodismo que se produce en Venezuela no sólo haga crecer sus capacidades para darse cuenta de la realidad del país, sino que ese ejercicio profesional ocurra bajo parámetros que gratifiquen al lector.

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